Bruselas, como capital de un país que tenía muchas, pero muchas ganas de visitar, también se ganó un lugar especial en ese viaje, ya que es de esos lugares en los que no se encuentra lo típico, sino que es un poco desordenado, a veces sucio, un poco loco, con energías bastante distintas a ciudades como París o Londres.
Durante nuestra estadía llovió, y mucho, pero recuerdo que fuimos muy felices corriendo bajo la lluvia, por lo que no fue un inconveniente bajo ningún punto de vista, sino que le agregó un pequeño obstáculo adicional que al final terminamos disfrutando.
Pero lo primero es lo primero, la llegada: siempre desorientados, los buses nos dejaban en cualquier parte porque como creo que ya he comentado, no parece ser un medio de transporte muy popular, y bajándonos en la estación de tren, no teníamos idea por donde caminar para llegar a nuestro hostal.
Le pedimos ayuda a un señor que a pesar de ser muy amable nos confundió aun más porque al parecer no tenía idea de las calles, pero la intención es lo que cuenta, sobre todo porque estábamos a unas simples cuadras del hostal y no nos costó demasiado llegar.
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| Calles húmedas |
Lo primero que hicimos fue recorrer la plaza principal, imponente, con mucha vida, y luego ir a comer, pasando por calles en donde el olor a pescados y mariscos no nos fue agradable a ninguno de los dos. Pero las calles pequeñas y los locales amontonados fueron de mi completo agrado, me sentí parte de allí fácilmente.
Al día siguiente salimos con lluviay nos levantamos tarde, porque nos habíamos ido de fiesta, primero al barrio gay donde había un par de travestis. Muchos se sacaban fotos con ellos, los que le agarraban sus partes intimas cuando la cámara hacía "click", bastante gracioso. Luego fuimos a "Celtica", lugar que me gustó bastante porque en el primer piso había rock y en el segundo una típica pista de discoteca con música pop.
Me parece que fuimos directo a almorzar, y como en nuestro mapa salía que una de las cosas típicas de allí era comer papas fritas con no se qué mas que yo no podía comer por mi vegetarianismo, fuimos al local más famoso para saciar nuestra hambre. Hicimos la fila y nos atendieron hombres bastante lúdicos, parecían alegres y positivos, lo que me causó algo de risa, pero cuando nos sentamos, al aire libre, se puso a llover otra vez. Las papas me parecieron como pasadas de aceite y luego me enteré que allá es típico freírlas con grasa animal, por lo que casi me morí de la repulsión.
Caminamos en busca de las atracciones turísticas, viendo el Manneken Pis, el que tiene esa leyenda que mi amigo creyó que estaba inventando, pero en general, en Bruselas no nos fue muy bien con el
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| Catedral de Bratislava |
mapa, así que decidimos caminar sin rumbo, llegando a una parte de la ciudad que era más moderna y que no parecía con mucho que hacer, por lo que intentamos devolvernos, pero nos perdimos otra vez. Habría sido muy fácil tomar el metro, pero no queríamos gastar ese dinero entre nuestra miseria, y en medio de la lluvia, llegamos a un parque de diversiones instalado en un parque, el que recorrimos un rato miserablemente, porque tampoco podíamos gastar dinero para subirnos a alguno :( jajaa. Ya de vuelta, mi amigo encontró el camino correcto para regresar, pero la lluvia ya no era simple lluvia, sino que un temporal con gotas gruesas que caían con alevosía, dejándonos un poco menos que empapados.
Nos refugiamos bajo las orillas de los techos de los edificios, pero no parecía que iba a parar, por lo que caminamos mojándonos y cantando (como siempre) bajo la lluvia. Lo pasamos bien, no puedo negarlo, aunque mi falta de cambio de zapatos me pasó la cuenta.
Ya cuando la lluvia se detuvo salimos otra vez, caminando sin rumbo nuevamente, porque la verdad, no teníamos el presupuesto como para entrar a nada que exigiera una entrada, pero luego buscamos la catedral de Bruselas, a la que no pudimos entrar porque estaba cerrada.
En el centro comimos otra de las cosas típicas de Bruselas: los waffles. Encontramos un lugar donde los vendían a 1 euro, por lo que hicimos la fila con harto entusiasmo, pero las tipas no nos atendían, conversaban y seguían haciendo masas, pero de atender nada. Nos molestamos y decidimos ir a otro sitio, pero todos los demás eran el doble o más de caros, por lo que con la cola entre las piernas, tuvimos que volver allí para cuidar el bolsillo.
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| Waffles exagerados |
Primero fue rico, pero luego me terminé sintiendo como una cerda, tanto porque ya no podía comer más como por mi manera terrible de comerlo al no tener la practica con esa cucharita enana para un waffle tan cerdo como ese. Los demás se lo comían con toda naturalidad, pero para nosotros fue todo un reto comerlo sin desparramar todo y convertirlo en una masa extraña.
Siguiendo en ese mismo rumbo, llegamos hasta un festival de música tipo Lollapalooza, el que se desarrollaba en diferentes puntos de la ciudad, con escenarios en los sitios más curiosos. Tampoco entramos, pero esta vez ya no por dinero, porque aunque lo hubiéramos tenido, yo solo conocía a uno de los que se estaban presentando.
Al otro día partimos a Brujas, yendo nuevamente a la estación donde nos había dejado el bus, pero esta vez para verdaderamente tomar le tren.
> Soundtrack: