2014: Quito
Publicado por Susanei ,
No, la foto no es de Quito, sino que del Puente Internacional de Rumichaca, frontera de Ecuador con Colombia. ¿Y por qué no tengo fotos de Quito? porque lo ultimo que se me hubiera ocurrido habría sido sacar la cámara en esa ciudad. Muchos me han dicho que tuve mala suerte o que llegué en mala hora, pero Quito me pareció una de las ciudades más peligrosas que he visitado.
Cuando llegamos estábamos cansadas, solo pensando en cruzar rápido hacia Colombia, pero los buses no ayudaban en nada a nuestro cansancio acumulado, ¡¡ya que son los peores buses del universo!! HO-RRI-BLES. Nunca me había sentado en unas barbaridades así, lo peor es que no eran viejos, sino que mal hechos, terriblemente mal hechos, estrechos, duros, incómodos, completamente indeseables, y sin importar que el trayecto que hicieras fuera de una región a otra, todos eran iguales. Sin distinción entre cama o semi cama o nada.
En fin, llegamos a Quito desde Guayaquil, desde Piura, desde Cusco, y en bus, unos 3000 Km prácticamente de forma ininterrumpida solo para ahorrar.
Cuando bajamos del dichoso bus aun no había oscurecido, habrán sido cerca de las 5 de la tarde. Nos dejó en el terminal sur, muy moderno y amplio, pero lejisimos del centro de la ciudad. No teníamos hostal reservado y no podíamos quedarnos en el terminal, por lo que buscamos un ciber café y reservamos en el hostal más barato. Entre eso y preguntar cómo llegar al centro, habremos perdido 40 minutos o media hora, y luego en el tranvía (que se me hizo eterno) una hora más. En ese intertanto oscureció, y cuando nos bajamos, parecía una verdadera ciudad desierta. Nadie en la calle, solo un par de hombres desperdigados.
Marle le quiso preguntar a un policía la dirección del hostal, yo no porque me habían advertido sobre lo corruptos que eran los policías en ese país, aun así lo hizo y nos dispusimos a caminar hacia la dirección que nos había indicado, pero por más que avanzábamos no encontrábamos nada, ni a nadie tampoco para preguntarle.
Entramos a un negocio cuando el peso de las mochilas ya estaba molestando nuestras espaldas para comprar dos sopas instantáneas para comer en el hostal, cuando los que atendían el lugar nos dijeron que tuviéramos mucho cuidado, que no teníamos que andar caminando solas a esas horas por ahí (cabe destacar que "esas horas" no pasaban de las 19:30) y que no habláramos con nadie, ni si quiera con los policías. Pero la mayor sorpresa que nos llevamos, fue que estábamos caminando justo en la dirección contraria.
Con todas esas advertencias que nos habían dado, el regreso fue caótico para mi, corriendo por las calles en subida, las que definitivamente me ganaron. Marle iba delante de mi viendo si por ahí estaba el hostal, hasta que encontramos el divino cartel que decía "La Guayunga", el que supuestamente nos iba a cobijar de todo el peligro callejero, pero a pesar de lo temprano que era, se veia completamente cerrado, con un portón que impedía el paso tal como si fueran las 3 de la madrugada.
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| Hostal La Guayunga |
Una vez comprobó que habíamos hecho la reserva y le pasamos nuestros pasaportes, su actitud cambió radicalmente, era otra persona. Tal vez pensó que le queríamos robar o algo, pero aun así es algo que no se olvida sobre todo porque nada nos parecía muy normal en Quito. ¿Por qué la gente se guardaba en sus casas tan temprano?
Lo mejor del hostal era la vista desde la terraza. Había llovido así que las sillas y mesas estaban mojadas, pero no nos importó y nos comimos nuestros fideos instantáneos con Quito de fondo.Tenía muchas ganas de conocer la catedral, pero solo me quedaría el recuerdo de esa imagen desde lejos, porque decidimos marcharnos al norte temprano al otro día y dejar atrás esa ciudad que al menos con nosotras había sido tan poco amable.

