2014: Machu Picchu
Publicado por Susanei ,
Llegar hasta Machu Picchu fue doloroso en variados aspectos, ya sea mental, física o sentimentalmente, porque se unieron muchas cosas de golpe, desde discusiones internas hasta no poder salir de mi mala racha en temas de salud.
Para empezar, para ahorrarnos la ridicula suma que cobra el tren que va a aguas calientes, hicimos el camino alternativo, muchas veces usado por mochileros, hippies y pobres como nosotras, y aunque lo bueno es ahorrar, el peligro de accidente es tan grande que lo mejor para llegar hasta Hidroeléctrica con el corazón en su lugar es ir durmiendo. Aunque es bastante difícil porque el camino es terrible, lleno de curvas, pendientes, saltos y todo lo que se le pueda ocurrir a una mente perturbada, incluyendo cascadas que pasan por encima de la carretera, animales sorpresa, personas caminando por lugares imposibles, puentes ínfimos e inestables y encima de todo, conductores tan temerarios que a los creyentes solo quedaba rezar. Bien por ellos y por los que seguirán transitando por ahí.
Luego de horas eternas y comer un almuerzo horrible (con moscas incluidas) justo cuando llegamos a Hidroelectrica se puso a llover, por lo que todos sacamos los impermeables que habíamos comprado previamente y nos inscribimos en una caseta que parece que es de la policía para luego internarnos en las lineas del tren.
(continua)
Para empezar, para ahorrarnos la ridicula suma que cobra el tren que va a aguas calientes, hicimos el camino alternativo, muchas veces usado por mochileros, hippies y pobres como nosotras, y aunque lo bueno es ahorrar, el peligro de accidente es tan grande que lo mejor para llegar hasta Hidroeléctrica con el corazón en su lugar es ir durmiendo. Aunque es bastante difícil porque el camino es terrible, lleno de curvas, pendientes, saltos y todo lo que se le pueda ocurrir a una mente perturbada, incluyendo cascadas que pasan por encima de la carretera, animales sorpresa, personas caminando por lugares imposibles, puentes ínfimos e inestables y encima de todo, conductores tan temerarios que a los creyentes solo quedaba rezar. Bien por ellos y por los que seguirán transitando por ahí.
Luego de horas eternas y comer un almuerzo horrible (con moscas incluidas) justo cuando llegamos a Hidroelectrica se puso a llover, por lo que todos sacamos los impermeables que habíamos comprado previamente y nos inscribimos en una caseta que parece que es de la policía para luego internarnos en las lineas del tren.
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- Calle 13 – Latinoamérica (el himno internacional de los viajeros)
- Calle 13 – La Vuelta Al Mundo (Yo era un objeto esperando a ser ceniza, un día decidí hacerle caso a la brisa <3)

