2014: Bratislava
Publicado por Susanei ,
En Bratislava estuvimos sólo un día, ya que fuimos para aprovechar la cercanía que tiene Viena de esta capital, pero varias cosas fueron las que terminaron sucediendo en el transcurso de esas cuantas horas.
Primero, el tipo que nos vendió las entradas para el concierto de música clásica en Viena nos dijo que Bratislava no era muy bonito y que tampoco había mucho que hacer, por lo que nos recomendó volver antes de la hora que teníamos prevista para poder alcanzar el famoso concierto ese. Fatal error, pero qué íbamos a saber nosotros de que estaba diciendo puras tonterías.
Segundo, cuando llegamos, una chica muy amable nos ofreció un tour por la ciudad en esos típicos buses rojos por 10 euros o algo así, lo que aceptamos porque no teníamos ni idea donde estábamos parados y tampoco teníamos mapa, pero luego de recorrer un poco de la ciudad y bajar a ver el castillo, el famoso tour nos abandonó. Sí, ¡nos abandonó! caminamos en vano buscándolos, pero los malditos nos dejaron ahí y se fueron sin nosotros. Y pagamos 10 euros para eso.
| En el castillo |
Nos enojamos, pero después nos reímos, porque ya no había nada que hacer, por lo que decidimos entrar al castillo, que era bastante interesante a pesar de que estaba casi completamente reconstruido, además de tener una muy buena vista de la ciudad. Dentro subimos escaleras un poco eternas y estrechas, además, una señora me retó por no se qué cosa hice en el museo, pero eso parece ser una costumbre en mí.
A partir de allí, sin mapa, seguimos las indicaciones que llevaban al centro de la ciudad, pero antes nos sentamos en las escaleras de una casa y nos comimos lo que llevábamos en la calle, lugar desde donde vimos a una persona pedaleando con rapidez en su bicicleta, lo que parecía un movimiento inútil ante la lentitud que llevaba. Nos reímos ante su absurdo, pero también nosotros lo estábamos siendo.
Luego de eso pasamos por una especie de feria medieval que me hizo empezar a sentir que de repente iban a llegar los caballeros de alguna época desfasada para ir a luchar a una guerra tipo El Señor de los Anillos.
| Ruinas frente al castillo |
Vimos la catedral pero no pudimos entrar porque alguien se iba a a casar, persona que vimos posteriormente y que de lejos parecía travesti. Sí, en Bratislava nos burlamos bastante de situaciones absurdas.
Cuando llegamos a la plaza principal me encontré con esas esculturas en las calles sobre las que había leído en internet, pero no las encontré todas lamentablemente.
Seguimos caminando hasta una feria artesanal donde habían muchos adornos de brujitas que sobrepasaban mi presupuesto, y guiándonos por nuestros oídos, llegamos hasta un edificio abierto en donde una abuelita estaba tocando el piano en la calle. Tocaba hermoso, y la gente se sentaba en un restaurant cercano para escucharla, pero cuando llegaba los meseros a ofrecer la carta, le decían que sólo estaban ahí para escuchar a la abuelita.
El tiempo pasaba rápido, y cuando ya era de tarde, recien encontramos la oficina de turismo, la que solo nos sirvió para que nos indicara cómo llegar al terminal donde pasaban los buses hacia Viena, dandonos cuenta ahí, que en realidad pagar ese tour en la mañana había sido completamente inútil, porque todo era muy caminable.
Antes de irnos nos sentamos a beber una cerveza. Había una que ni siquiera podíamos pronunciar, por lo que cuando llegó el mesero se la indicamos con el dedo, y él la pronunció tan extrañamente que nos morimos de la risa otra vez.
| Cervezas eslovacas |
Cuando llegó con las dos, cada quien eligió una, porque en realidad pedimos marcas de las que no teníamos idea, siendo nuestra intención probar cerveza local, pero a mi amigo le tocó la agradable cerveza que tenía olor a nada mas y nada menos ¡que a mierda! una verdadera exquisitez, aunque igual se la terminó tomando toda.
Algo de efecto me hizo, y caminamos hasta el terminal con ganas de haber podido visitar un poco más profundamente la ciudad.
