2014: Guatapé
Publicado por Susanei ,
El día que nos fuimos a Guatapé nos levantamos bastante temprano en comparación a lo cómodamente tarde que nos levantábamos en casa de Mari. Fuimos hasta una estación y tomamos una micro luego de que Mari hiciera unas cuantas preguntas. Según lo que recuerdo no era especialmente cara, pero sí que era pequeña y con asientos estrechos, y como llegamos tarde, tuvimos que sentarnos separadas.
Yo me fui leyendo "Primero estaba el mar" del colombiano Tomás Gonzales, libro que me habia comprado el día anterior. Luego me puse a escuchar música y le pasé el libro a Marle por si estaba aburrida, pero al parecer tanto ella como Mari se marean al leer en movimiento, lo que me pareció raro porque nunca lo había escuchado.
El bus nos dejó a los pies del camino hacia la famosa piedra de El Peñol, la principal atracción de Guatapé, teniendo que subirnos a una pintoresca moto modificada para tres para llegar a la piedra, pero como siempre sucede alguna anécdota, se quedó sin gasolina y nos tuvimos que bajar y subir el resto del camino nosotras mismas. Primero nos reímos, pero cuando nos empezamos a cansar maldecimos al conductor. Lo bueno es que gracias a esa pequeña primera caminata vimos la piedra en todo su esplendor, realmente gigante.
| Transporte bello pero sin gasolina |
Esta piedra tiene 220 metros de altura y fue escalada por primera vez en 1954, lo que también hicimos nosotras varias décadas después y con escaleras para nuestra "comodidad" aunque con o sin escaleras estábamos tan cansadas que tuvimos que hacer varias paradas mientras comentábamos acerca de nuestra vejez y mal estado físico.
Pero siempre que se llega a una cima, el cansancio queda automáticamente atrás, y gracias a las impresionantes vistas, toda la subida se olvidó.
Nos sentamos a tomar un helado mientras hablábamos de la vida y nos sacábamos fotografías. Recuerdo que pensé que realmente me gustaría volver a ver a ambas otra vez, y como lo quiero, sé que en algún viaje nos volveremos a reunir.
Luego fuimos hasta un mirador para observar aquello que no era precisamente producto de la naturaleza, ya que en realidad el paisaje se debía a la creación de una represa, pero fuera como fuera, se veía hermoso.
Allí habían dos chicos asiáticos. Marle dijo que eran japoneses, Mari y yo chinos, y nos reímos porque unos insectos no dejaban que la chica se pudiera sacar una foto decente. Me dieron ganas de hablarle pero no lo intentaría con mi poco practicado y deplorable inglés, asì que continuamos nuestro camino hacia una tienda y luego bajamos para alcanzar a conocer el pueblo.
Pero abajo nos encontramos con que la única forma de ir era tomando uno de los autos más variopintos que he presenciado: una micro completamente pintada, más motos modificadas y hasta un convertible de dudosa revisión técnica. Negociamos pero era muy caro, hasta que a uno se le ocurrió unirnos con los asiáticos que habíamos visto antes para que nos saliera más barato, y nos fuimos todos juntos en el descapotable hacia Guatapé.
Resultó que eran coreanos, y ambos estaban estudiando español en Colombia, por lo que la comunicación resultó fácil, sobre todo porque eran muy simpáticos ambos, así que decidimos comer y recorrer el pueblo juntos, almuerzo donde me dijeron que mi acento era muy raro en comparación a Marle y Mari.
| Con los amigos coreanos |
Me llamó profundamente la atención su opinión y forma de enfrentar el conflicto de Corea del Sur con Corea del Norte, diciendo ambos que estarían prácticamente dispuestos a morir por su patria, pero que en realidad pensaban que era imposible un conflicto bélico, y aunque sucediera, Corea del Sur estaban tan preparados militarmente que ni se imaginaban perder en ello. No era la primera vez que conocía a coreanos, pero realmente me sorprendieron.
La verdad es que estaba tan sumida en la conversación con ellos, que no me dediqué a observar el pueblo con sumo detalle, pero la impresión que me quedó fue la de muchos colores y alegría, hasta el hospital y la iglesia. Muy reconociblemente colombiano.
El regreso lo hicimos juntos también, y mientras todos los demás dormían, me fui conversando con el chico, acerca de temas tan variados como viajes, guerra y k-pop, claro, no podía dejar pasar la oportunidad de hablar el tema con un coreano jajaja y llegamos al acuerdo en que G-Dragon y Big Bang eran buena música real, los demás no tanto.
>Soundtrack:
- BIGBANG – Fantastic Baby (Algo muy colombiano, por supuesto)
