2014: Medellín
Publicado por Susanei ,
En Medellín estuvimos varios días, por lo que creo que mejor doy una opinión general que detallada.
Primero que todo, Medellín fue nuestro oasis en medio del desierto. Hicimos un viaje largo, de casi 2 meses por Sudamerica, y tener a una amiga de la calidad de Mari en esa ciudad, fue todo lo que necesitábamos para reponer energías y seguir intactas como seres humanos.
Tuvimos tiempo para flojear, levantarnos tarde, hablar con nuestras familias, subir fotos, ver películas y hasta descubrir (o en mi caso re-descubrir) teorías de la conspiración de Israel al mundo.
Pero la ciudad tiene mucho para ofrecer, y como estuvimos bastante, no es mi intención decirlos en orden.
Lo primero es lo primero. Mari estaba sumida en un proyecto que era parte de su trabajo por lo que no podía salir mucho de casa, y aunque eso nos dio espacio para descansar, terminé suponiendo que ella habría querido que saliéramos algo mas, porque invitó a una amiga para que nos sacara a pasear, lo que al final terminó siendo una ganancia porque ella fue increíblemente simpática, y aparte de recorrer el metro cable, terminamos comiendo un hot dog colombiano que no recuerdo el nombre y hablando de novios y de historias de hombres locos, ya que ella nos confindeció con toda soltura un par de anécdotas con chicos que nos hizo reír mas de una vez. También fuimos por agua ardiente, y ahí conocí una de las exquisiteces según los parámetros de mi paladar: mango con limón. ¡¡exquisito!! y allá lo dan como un simple acompañamiento para el trago.
El museo de Botero fue otro punto importante en la visita, junto con el parque en donde están varias de sus esculturas, supongo que con Marle quedamos bien felices.
Intentamos ir a la hacienda de Pablo Escobar, pero al parecer ya no quedaba prácticamente nada de lo que queríamos ver, que mas bien era acerca del narcotráfico, no de como lo han ido superando (perdón, Colombia querida) en su lugar esa tarde fuimos a una librería antigua, con un dueño sumamente encantador, de esas personas con las que da gusto conversar, donde me terminé comprando un libro de Tomás Gonzalez, nombre que me hizo gracia comparar con el deportista chileno.
Fuimos también al Pueblito Paisa de noche, donde Mari nos invitó a una rica cena con comida típica colombiana. Mari se portó tan bien con nosotras que hasta hoy lo sigo agradeciendo profundamente, con personas como ellas realmente el dicho sobre que es mejor tener amigos que dinero se hace completamente realidad.
A mi me gustó tanto el metro cable (cosa que nunca había visto comedio de transporte semejante al metro y que ahora se implementará en ciertas ciudades de Chile también) que fuimos otra vez, con la diferencia de que nos bajamos y recorrimos un poco esas zonas de inclusión en donde había una moderna biblioteca y niños que hacían el papel de guías turísticos, aunque no con demasiada pasión y cobrando un poco caro.
El jardín botánico también fue un lugar muy agradable de visitar, junto con el cementerio, aunque nos pidieron muchas explicaciones de porqué estábamos tomando fotografías, lo que claro, había que entender porque ellos son otra cultura, y quizas no se difunde tanto como aquí que ciertos cementerios son como otro museo más.
Sin duda lo que más me gustó de Medellín fue el clima, tan agradable que costó adecuarse a un clima que no fuera tan agradablemente templado como ese, y lo que más me disgustó terriblemente, fue el modo de conducir. Los taxistas iban tan rapido que cada vez que tomamos uno creía que me iba a dar un infarto o que terminaríamos tiradas en la calle luego de un accidente de transito. Marle me comentó que tal vez en Bolivia conducían igual de imprudentemente, pero como las calles eran más estrechas y cortas, no se daba el espacio para manejar a gran velocidad, algo de lo que los paisas se aprovecharon un poquito mucho.
>Soundtrack:
Lo primero es lo primero. Mari estaba sumida en un proyecto que era parte de su trabajo por lo que no podía salir mucho de casa, y aunque eso nos dio espacio para descansar, terminé suponiendo que ella habría querido que saliéramos algo mas, porque invitó a una amiga para que nos sacara a pasear, lo que al final terminó siendo una ganancia porque ella fue increíblemente simpática, y aparte de recorrer el metro cable, terminamos comiendo un hot dog colombiano que no recuerdo el nombre y hablando de novios y de historias de hombres locos, ya que ella nos confindeció con toda soltura un par de anécdotas con chicos que nos hizo reír mas de una vez. También fuimos por agua ardiente, y ahí conocí una de las exquisiteces según los parámetros de mi paladar: mango con limón. ¡¡exquisito!! y allá lo dan como un simple acompañamiento para el trago.
![]() |
| Las 3 mosqueteras en el Pueblito Paisa |
Intentamos ir a la hacienda de Pablo Escobar, pero al parecer ya no quedaba prácticamente nada de lo que queríamos ver, que mas bien era acerca del narcotráfico, no de como lo han ido superando (perdón, Colombia querida) en su lugar esa tarde fuimos a una librería antigua, con un dueño sumamente encantador, de esas personas con las que da gusto conversar, donde me terminé comprando un libro de Tomás Gonzalez, nombre que me hizo gracia comparar con el deportista chileno.
Fuimos también al Pueblito Paisa de noche, donde Mari nos invitó a una rica cena con comida típica colombiana. Mari se portó tan bien con nosotras que hasta hoy lo sigo agradeciendo profundamente, con personas como ellas realmente el dicho sobre que es mejor tener amigos que dinero se hace completamente realidad.
![]() |
| En el metro cable :D |
El jardín botánico también fue un lugar muy agradable de visitar, junto con el cementerio, aunque nos pidieron muchas explicaciones de porqué estábamos tomando fotografías, lo que claro, había que entender porque ellos son otra cultura, y quizas no se difunde tanto como aquí que ciertos cementerios son como otro museo más.
Sin duda lo que más me gustó de Medellín fue el clima, tan agradable que costó adecuarse a un clima que no fuera tan agradablemente templado como ese, y lo que más me disgustó terriblemente, fue el modo de conducir. Los taxistas iban tan rapido que cada vez que tomamos uno creía que me iba a dar un infarto o que terminaríamos tiradas en la calle luego de un accidente de transito. Marle me comentó que tal vez en Bolivia conducían igual de imprudentemente, pero como las calles eran más estrechas y cortas, no se daba el espacio para manejar a gran velocidad, algo de lo que los paisas se aprovecharon un poquito mucho.
>Soundtrack:
- La Esfinge – Purgatorio (impacto al escuchar este tema en casa de Mari con Cristian Castro metalero)
- Kevin Florez – La Invité a Bailar (porque fue el primer lugar en el que escuchamos sobre la "champeta" la canción por excelencia del viaje por Colombia)
- Wendy Sulca, Delfín Hasta el Fín Y La Tigresa del Oriente – En Tus Tierras Bailaré (LA DOÑA canción de webeo del viaje entero. Le cambiamos la letra mil veces, la cantamos mil veces más, hasta que descubrimos la conspiración y nos dio miedo jajaja)

.jpg)

