2014: Isla Barú
Publicado por Susanei ,
La estadía en Isla Barú fue sin duda tragi-cómica.
Hicimos una excursión de un día desde Cartagena de Indias, ciudad con playas tan oscuras como las que se encontrarían en cualquier playa del litoral central de Chile, por lo que ha mi no me hacía gracia.
Pagamos el tour a un hombre de la calle luego de rebuscar un poco, el que nos dio un boleto con el que al otro día nos embarcaríamos rumbo a las islas, y nos fuimos no muy confiadas de todo lo que había prometido, pero cuando llegamos, nos dimos cuenta que ni nuestras sospechas se comparaban con la realidad: miles de personas hacinadas en un puerto que no daba abasto, desorganización por doquier, todos con todos, la reserva era equivalente a una plasta y el sol nos pegaba sin piedad a pesar de ser temprano.
Mari estaba enojada, bastante enojada. Yo puedo aguantar eso y mucho más (tomando en cuenta que "aguantar" no es estar feliz) pero sé que Mari es una persona más delicada y que estaba enfadada con todo.
Cuando logramos embarcarnos y pensamos que ya partiríamos, subieron a más gente y nos fuimos bastante apretadas y al sol, con un negro que nos iba contando historias de las islas y de Cartagena, haciendo el viaje más llevadero. No me gusta referirme como "negro" a las personas independiente de su color, pero si negro para el mundo cotidiano es un insulto, este se lo merecía, por razones que luego explicaré.
A pesar de todo lo malo, el camino fue genial, partimos con poca velocidad, vimos la isla que fue de Pablo Escobar que estaba llena de aves, y poco a poco el agua se fue transformando de azul a celeste a transparente, lo que me deleitó y me hizo empezar a disfrutar verdaderamente la plata gastada en la famosa excursión, ¡Agua transparente! pero cuando empezaron a cruzarse los peces, no pude ser más feliz, ¡peces silvestres al alcance de la mano en aguas tropicales...! esa fue una de las primeras felicidades del día, y sabía que al menos Marle estaba igual de feliz que yo.

Como ya estábamos en mar abierto la velocidad media que llevábamos pasó a ser tan rápida que me asustó un poco, pero estaba bien, me gustaba esa adrenalina, en el caribe, con aguas celestes, con mis amigas al lado, no sé, de esos momentos que no quieres que se acaben nunca.
Llegamos hasta un acuario que nosotras no pagamos asi que supusimos que teníamos que esperar a que los demás hicieran su paseo por allí y regresaran, pero el negro ese nos dio otra opción a los que nos habíamos quedado en la lancha: hacer snorkel por una módica cantidad.
Yo no estaba muy convencida, sobre todo porque mis habilidades para nadar son re pobres, pero el tipo me convenció diciendo que iríamos a una parte donde los arrecifes eran tan altos que podrías posar los pies en todo momento. Ok, pasamos el dinero, y por alguna razón las tres nos pusimos nerviosas. Recuerdo que Marle estaba realmente nerviosa, quizás porque ella amaba los peces o algo así, o porque no era algo que estuviera presupuestado, pero nos sacamos la ropa y saltamos del barco con los demás. Y ahí empezó el problema, el maldito "suelo" era realmente doloroso de pisar, con suerte podía avanzar con los demás hacia donde fuera que estuviésemos yendo, no me podía poner bien el maldito snorkel porque ya se había mojado, y pensé que todo era un desastre.
El niño que nos guiaba, que no debía tener más de 15 años, me lanzó uno de los tres típicos flotadores naranjas duros para que no me perdiera del grupo y pudiera avanzar los arrecifes que me impedían el paso. A pesar de todo lo malo, admiraba que estando en mar abierto me pudiera mantener de pie allí con el agua hasta las rodillas, cosas que ni me imaginaba que se podía hacer.
Una vez pasé a esos arrecifes, la cosa se fue tornando mejor, ya no me dolían tanto los pies, y como iba afirmada con una mano del flotador, iba avanzando mucho más rápido. Lo único que me faltaba era lograr ponerme el snorkel, y cuando lo hice y logre hundir mi cabeza en el mar, el espectáculo fue una de las cosas mas bellas que he podido ver en mi vida: peces y peces y más cardumenes de peces nadando a mi lado, colores, tamaños, arrecifes, el brillo del agua, y yo en medio de ese paisaje de ensueño. No lo podía creer, ¡quería gritar! quería decirle a las chicas "¡NO PUEDO CREER QUE ESTAMOS AQUIIIIIII!" pero era imposible comunicarnos por las cosas que estaban en nuestras cabezas.Observé a todos flotando por esa inmensidad, y volví a hundirme, y esta vez me invadió una felicidad diferente, una felicidad desde otro angulo, de agradecimiento hacia la naturaleza, hacia la vida y la existencia completa. Me sentí en armonía con el mar y con todas especies que ahí había, y no quería salir nunca.
Hasta que llegamos al barco otra vez, era hora de subir, lamentablemente. Nadie quería subir, y subir me costó un monton, era como si mi cuerpo pesara 100 kilos mas, a penas me podía las piernas, ¡no podía subir la escalera! alguien me ayudó y caí dentro como sacó de papas, algo mareada, pero solo algo en comparación a los demás, que hasta estaban vomitando.
Las chicas quedaron algo mal, y por suerte el camino hacia el destino final no fue tan corto para poder reponernos.
Y claro, el destino final era la playa, de aguas cristalinas y arena blanca, y claro que así fue, tuvimos un rato agradable allí, pero muy corto para nuestra opinión. Quizá habíamos estado mucho tiempo en lo del snorkel.
Compramos un "coco loco" alcohol que veía dentro de un coco, y estaba bastante bueno, pero la verdad a mi estomago no entraba nada en ese momento, y la mayoría se lo terminó tomando Mari.
Pensamos que toda la aventura había terminado y que ya nos iríamos de vuelta a la casa de Caro a descansar, pero no, el día no podía terminar así, porque el maldito barco del tour nos dejó botadas, sí, se fue sin nosotras.
La policía sólo se rió de nosotras, y los demás dijeron que era una practica común, porque si dejaban gente como nosotras, la embarcación que solo llevaba y traía gente sin tour, ganaba más, y todo era de la misma compañía, así que ese fue el punto negro del día, nos desesperamos.
Gracias Colombia por existir.
> Soundtrack:
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- Leftover Cuties – When You're Smiling (Bonus Track) (porque when you're smiling, just keep on smiling, and the whole world gonna smile with you)

