2012: Beijing
Publicado por Susanei ,
Impresionante. Prácticamente todo lo que el común de la gente soñaría como un "viaje", o un Don Viaje, con mayúsculas porque tuvo vida propia.
Una pequeña aventura nocturna
Todo partió desde un terrible viaje en tren de veintitantas horas desde Guilin. Llegué de noche. No recomendable para nada, pero para nada, nada (llegar de noche, ahora, si puedes tomar un avión, HAZLO)
La fila para un taxi desde la estación es la mas larga que he visto, así que salí del terminal a buscar uno, no sólo por la fila, sino que porque siempre son más baratos unas cuadras más lejos, pero no, no había ninguno barato en cuadras a la redonda... todos cobraban un precio ridiculo, que hasta en euros hubiese sido caro, ¡y en yuanes muchisimo más! pero estaba cansada, tenía hambre, me pesaba la mochila y no quería que se hiciera más de noche porque podía ser peligroso, asi que previo acuerdo del precio, me subi a uno en donde el conductor sabía un par de palabras en inglés, pero su auto era particular, o sea, ningún simbolo que dijera que era taxi. No importaba, lo acepté, pero luego de mi se subió una mujer en la parte delantera, ¡y antes de ir a dejarme a mi la fue a dejar a ella! si hubiese sabido chino hubiera reclamado, pero bueno, sólo sabía decir "no quiero" y "cuanto cuesta", además el tipo era simpático, hasta me mostró Tian'anmen haciéndose entender con lo poco que sabía de inglés.
Para indicarle en dónde estaba el hostal, le mostré una vista de Google Maps, pero... ¡¡nunca encontramos el hostal!! la dirección que se indicaba en la web estaba definitivamente errada, o el chino simplemente quería deshacerse de mi rápido. Sin saber qué hacer y sin querer que me cobrara más de los malditos 150 yuanes que debía pagar, me bajé cerca de las una de la madrugada en una calle cualquiera de Beijing, sola, con mi equipaje en la espalda y la foto del mapa en mi cámara.
Evidentemente estaban las calles desiertas, y encima de todo estaba en un barrio residencial, asi que me puse a caminar por si encontraba el hostal, pero nunca apareció, aunque en su lugar había otro, con el "inn" en neonicas letras encendidas. Pensé que estaba salvada, pero con mucha antipatia me dijeron que no quedaban camas.
Caminé un rato más, seguramente hasta las 2 de la madrugada, hasta que vi un taxi y lo tomé sin pensar en el precio, no podía seguir dando vueltas a esas hora y hacia ninguna parte. Le pedí al tipo que me llevara de vuelta a la estación de trenes, pero este no hablaba nada de inglés, y pesar de que le mostré también un mapa y le indiqué repetidamente con un dedo, se notaba evidentemente molesto. Seguramente me estaba insultando en chino, y yo lo insulté en chileno. Ahora lo recuerdo y me da risa, pero como sea, llegue a la estación ¡y por un módico precio de 15 yuanes! ni comparación con los taxistas estafadores desgraciados de la estación.
Una vez allí me dirigí a un hostal bastante famoso en los foros, pero sin esperanza porque había revisado el día anterior su web y no quedaban camas, pero de cualquier forma fui a preguntar y no, no había nada. Ahí fue cuando varios hombre me ofrecían alojamiento con unas fotos en la mano de habitaciones que se veían demasiado buenas para ser verdad, pero como era de hoteles y no de hostales, se pasaba mucho de mi presupuesto y lo negué.
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| Antes de dormir en la calle. Nótese la gente al fondo |
Fui a un Burguer King 24 horas con la esperanza de poder quedarme ahí, pero muchos habían pensado eso antes que yo, y las 6 mesas que habían estaban ocupadas con viajeros extranjeros que evidentemente iban a pasar toda la noche ahí. De todos modos me quise comprar algo para apaciguar mi hambre, pero todo lo que pedí no estaba disponible, así que sólo me fui con una bebida en la mano, a un paseo solitario por las cercanías de la estación. Seguramente eran las 3:30 AM.
Volví a cruzar una pasarela para llegar a la misma estación para ver si encontraba un asiento cualquiera para descansar y pensar y no sentirme tan terriblemente frustrada, pero la estación la cierraban de noche, claro, otra decepción, pero al menos ahí no estaba sola: entre la cantidad de vagabundos y de chinos que pernoctaron ahí para poder comprar un pasaje al día siguiente, ya no me sentía tan insegura, así que siendo las 4 de la madrugada, me senté en el suelo, apoyando la espalda en un pilar, mochila adelante y me planté a dormir. Así de fácil, al menos esa noche no pagaría alojamiento.
Nunca supe si es realmente usual que la gente se quedé allí encima de cartones a dormir para alcanzar pasajes al día siguiente (lo que de algún modo creo posible, porque quedé con la sensación de que hay tanta pero tanta gente, que los servicios ofrecidos de muchas cosas no dan abasto) pero lo que sí supe después, y que dio explicación a muchas de las cosas que me tocó vivir, es que un par de días atrás Beijing había sufrido una terrible tormenta de más de 10 horas seguidas que causó un caos total en la ciudad, con muertos y desaparecidos incluidos, y solo unos días después, el tifón Vicente llegaría a tierras chinas dejando aun más desastre... creo que si hubiera sabido que era época de tifones, habría pensado dos veces ir, pero gracias a Jebus que nunca fui consciente de ello, como esa misma vez que tuve que dormir en la calle porque todos los alojamientos estaban llenos de los chinos que se refugiaban de la inundación.
(continua)


