2014: Montañita
Publicado por Susanei ,
Uno de los destinos mas soñados y comentados del viaje del verano, y es que en un viaje de ese tipo, donde realmente no sabíamos hasta donde íbamos a llegar y tampoco teníamos fecha limite (lo que es una de las cosas mas maravillosas en un viaje) era imposible no ir. Nos costó, primero fuimos a Colombia, hubo un momento en que desistimos por presupuesto y un montón de cosas más, sobre todo porque ya era entrado febrero y estábamos pasando por Ecuador para regresar a casa, pero en el ultimo bus que tomamos cerca de Rumichaca, decidimos que nos quedaríamos una noche, al menos una noche nos bastaría para despedirnos del viaje, porque ese fue el acuerdo en principio, ir por una noche para despedirnos y celebrar a la vez por todo lo que habíamos vivido y hasta donde habíamos llegado.
En Guayaquil intentamos tomar un bus pero los que iban directo estaban todos vendidos, asi que tomamos la opción de parar en Monteverde y después seguir, lo que nos hizo demorar algo más que lo habitual, siendo mas incomodo ademas por estar cambiando las mochilas de lugar.
El segundo bus fue incomodo, como la mayoría de buses, y llegamos justo cuando quedaban los últimos rayos de luz natural, en ese momento en donde confluye la luz artificial con un cielo aun no oscuro por completo.
Nos bajamos unos cuantos en medio de la carretera, lo que no me esperaba, y una vez nos pusimos las mochilas, esperamos a que el bus partiera para dejarnos cruzar la calle, y se abrió ante nosotras un paraíso infinito de posibilidades, fue como... ¡wow! ¡esto es Montañita! la emoción me subió de golpe, y sonriendo cruzamos la carretera en dirección a lo que parecia un pueblo hecho para y por la fiesta: gente bailando en la calle, bebiendo en la calle, riendo a carcajadas en la calle. Bares por doquier, bebidas y mas bebidas, discotecas, gente y gente, un mar de cosas que nos impresionaba y nos atosigaba a la vez. Sin duda llegar casi de noche no fue muy buena idea.
Como después de todo había terminando siendo un destino improvisado, no teníamos alojamiento, así que con mochila en la espalda nos dispusimos a buscar entre las calles. Preguntamos y lo que nos ofrecieron primero fue muy caro, luego muy tranfugo, pero nos terminamos quedando con una habitación solo para nosotras en un lugar muy céntrico a pesar del ruido que sabia que nos molestaría, pero como íbamos por una sola noche, técnicamente no ocuparíamos la habitación así que no había problema, pero el propietario, un español muy simpático, nos ofreció un mejor precio si nos quedábamos dos noches. Con Marle nos miramos y sonreímos. Sí, por supuesto que aceptamos, no podíamos quedarnos solo una noche en ese paraíso, sobre todo porque aprovechariamos el viernes y el sábado,
Noche I
Luego de instalarnos, nos bañamos, Marle se compró ropa y partimos a la fiesta. Tuvimos suerte y encontramos un lugar donde las mujeres que entraban antes de las 10 u 11 entraban gratis y ademas con barra libre, lo que nos venia mas que perfecto porque dinero no teníamos prácticamente nada, realmente ese momento ha sido uno de los mas pobre que he vivido.
Quedamos casi de las primeras en la fila, de un local que por el día era bar-restaurant y en la noche lo cerraban y se transformaba en discoteca, llamado "Hola Ola", nombre que jamás olvidaré.
El asunto es que mientras hacíamos la fila yo me fijé en un tipo que había dentro con unos amigos, por su cara supuse que era argentino, así que decidí no mirarlo mucho porque no puedo evitar que la mayoría de ellos no me caiga muy bien (con excepciones, por supuesto) asi que entramos y empezamos a beber. No se si para Marle haya sido igual, pero me acuerdo con tanta alegría del momento en que esperábamos el vodka de parte de una chica muy guapa, y esperamos otro y otro. Creo que los dos primeros fueron al seco, así que comenzamos la noche con locura, la locura de la caza, porque sí, parte del trato era salir a cazar, que Marle se descontrolara y encontrara a alguien con soltura.
Primero había un grupo de chicos que evidentemente nos quería sacar a bailar, ¡pero eran mas bajos que yo! así que estuvimos bastante rato escapando, hasta que nos pusimos a bailar con dos chicos de los que sinceramente no recuerdo sus caras. Pronto Marle se me perdió y entre un trago y otro la fiesta se volvió en una espuma party, ¡y luego una pool party! La verdad todo era excelente, el lugar, el alcohol, la gente. Pero yo seguía mirando a ese argentino de soslayo.
De pronto hicieron un concurso de esos medio picantes típicos de discotecas, pararon un poco la música y junto al chico ese nos pusimos a ver. Habían tantos chilenos que de las cinco parejas que salieron, tres eran chilenos, y a pesar de que se la jugaron con todo y que mas de alguno hizo el ridículo o se sobrepasaron haciendo cosas que sobrios jamas habrían hecho, a los ganadores le dieron un premio miserable. Una camiseta o algo así, realmente miserable. Pero lo pasé tan bien que casi me oriné de la risa.
Cuando la música empezó otra vez fui a la barra a beber más, ya no estaba con el chico y no encontré a Marle por ninguna parte, así que me puse a bailar en medio de la pista para ver si había alguien medianamente interesante, y otra vez mi memoria me jugó mal porque no recuerdo exactamente cómo, pero me puse a bailar con el argentino que había visto al principio, que efectivamente era argentino, tal como había sospechado.
Lo que pasó después supongo que lo tengo que censurar.
(continua)
(continua)
> Soundtrack:
- Nene Malo – Como Me Gusta la Noche (sí, la pusieron en la disco, pero realmente ¡como me gusta la noche!)
